miércoles, 4 de septiembre de 2013

«¡Hola, mundo!»


Mi amigo Anquiro me ha pedido que colabore en el blog que creó hace ya un tiempo y que últimamente ha tenido un poco aparcado, a ver si entre los dos le damos un poco más de vidilla, bueno al final se ha animado su pareja, así que somos tres, ¡ya no estas solo amigo!
Me resulta un poco violento entrar a saco a escribir artículos en el blog sin antes hacer una breve presentación.
Mi nick es Rufello, y descubrí el mundo de los juegos de mesa modernos hace cerca de dos añitos, casi de casualidad, con el Catan, luego le siguió Carcassonne y desde entonces ha sido un no parar, empecé a leer todos los blogs sobre juegos de mesa que iba encontrando por la red, me registré en la BGG y en la BSK y cada vez quería más, quería jugar a juegos más complejos.

¡Caylus, el detonante!
Con este objetivo me hice con un Caylus (ed. deluxe con sus moneditas metálicas), recuerdo que cuando me llegó, lo abrí como el que abre un tesoro, me sentía como un niño, al principio me costó entender las reglas, jugué en solitario para ver como iba la cosa y cuando me sentí preparado, engañé al que por entonces era mi compañero de piso (Antoniete, ¡un abrazo!) para jugar. De vez en cuando echábamos una partidita al Catan, Carcassonne o al Exploradores, pues bien, después de la explicación del Caylus, al cabo de un par de turnos, me miró con cara de cordero degollado y me dijo: “Me duele la cabeza tio, esto no es para mi, ¿lo dejamos?”. Noooo, socorro, en ese momento pensé que me tendría que conformar con juegos mas sencillos (ahora soy consciente que me pasé un poco, el paso era demasiado grande y el Caylus no es para todo el mundo) ... pero el que la sigue la consigue, jajaja.

Feliz como una perdiz en el Club Dreadnought
Esa misma noche navegando por internet descubrí que había un club de juegos de mesa en Valencia, el Club Dreadnought, me puse en contacto con ellos y dos días después allí estaba yo, fue como un sueño, las paredes estaban llenas de estanterías repletas de juegos y había un montón de socios, estaba emocionado.  Lamentablemente ya no vivo en Valencia y me pilla un poco lejos el club, pero fue un año intenso en el que conocí a mucha gente y si, muchos, muchísimos juegos.
Por otra parte, tengo la grandísima suerte de que a mi mujer le han ido gustando, poco a poco, cada vez más y ahora es ella la que me propone una partida cada dos por tres (y el Caylus es de sus preferidos), supongo que su evolución es la normal y la mía roza lo enfermizo, jajaja.


Y ¿porqué os he contado todo este rollo?, pues porque he decidido dejar de ser un Lurker (http://es.wikipedia.org/wiki/Lurker), intentar aportar mi pequeño grano de arena a la comunidad jugona, con tal de ayudar a difundir este jobby, o por lo menos, hablar de lo que me gusta y así, entre partida y partida pues me quito un poco el mono, y con la esperanza de conocer a más gente con esta sana afición.

Anquiro me propuso hacer mi primera reseña sobre el Jaipur, pues se lo enseñé este verano y le gustó muchísimo, al principio pensé que no era necesario debido a que podéis encontrar en la red un montón de reseñas en español sobre este juego, todas estupendas y con todo lujo de detalles, de hecho, la lectura de estas reseñas fue lo que hizo que me decidiera a comprarlo.
Pero como es un juego que me gusta mucho, exclusivo para dos jugadores y ya que este blog va justo de eso, de juegos para dos, pues nada, no podía faltar en Jugando para 2 una reseña de este estupendo juego de comercio en la capital de Rajastán, la India, conocida como la ciudad rosa.
Próximamente ...Jaipur en Jugando para 2

3 comentarios:

  1. pues nada estaremos atentos a lo que nos cuentas

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    1. Grácias levmishkin, atentísimo e intrigado estoy por ver la próxima carta que nos enseñes/comentes del Senderos de Gloria, que visto el mimo que están poniendo en el rediseño de las cartas va ha ser una gozada, este caerá en cuanto salga, aunque me temo que tardará años en ver mesa (probaremos por Vassal si acaso), porque actualmente no conozco a nadie que estaría dispuesto a compartir la experiencia conmigo, incluso a mi me asusta la duración.

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